Un antidepresivo para la agitación de los pacientes con Alzheimer

Citalopram muestra mejoras significativas en síntomas de angustia y agresividad. Sin embargo, también se ha observado una leve disminución de la función cognitiva.

Científicos de la Universidad Johns Hopkins (EEUU) centran su objetivo en el estudio de un medicamento antidepresivo que podría tener significativos beneficios en el tratamiento de uno de los síntomas más frecuentes entre los pacientes con Alzheimer, la agitación, que engloba angustia, comportamientos agresivos, irritabilidad y desinhibición.

“Los antipsicóticos siguen siendo a menudo utilizados para este tipo de problemas, a pesar de las dudas existentes sobre su seguridad y su eficacia. No ofrecen resultados satisfactorios”, argumenta el principal autor de la investigación, Constantine Lyketsos. “Incrementan el riesgo de derrames cerebrales, infartos y muerte”.

En la actualidad, afirma Jacques Selmès, médico y secretario de la Fundación Alzheimer España (FAE), “no existe un medicamento adecuado para calmar la agitación de personas con demencia. Hay que recordar que los antipsicoticos atípicos no tienen indicación legalmente aprobada en enfermos con Alzheimer”.

Por esta razón, continúa Lyketsos, “queríamos comprobar el efecto de una alternativa que se viene proponiendo en los últimos años”. Se trata de un inhibidor selectivo de recaptación de serotonina, citalopram, comercializado con los nombres Celexa y Cipramil, también disponible en genéricos. Actúa aumentando la cantidad de serotonina producida por el cerebro para mantener un buen estado psíquico. La opción de fármacos antidepresivos para la agitación derivada del Alzheimer ha sido analizada por otros grupos científicos, sin embargo, “la evidencia aún es limitada en cuanto a su eficacia y seguridad”.

Con el objetivo de esclarecer estos dos aspectos, el equipo de Lyketsos, en colaboración con otros siete centros médicos de EEUU y Canadá, ha desarrollado una nueva investigación, publicada en la revista ‘Journal of the American Medical Association’ (JAMA), con 186 pacientes con síntomas de agitación. A la mitad de ellos les facilitaron 30 miligramos de citalopram cada día durante nueve semanas. El resto recibió tratamiento placebo. Tanto al comienzo como al final del estudio, los participantes se sometieron a electrocardiogramas y pruebas para determinar el alcance de su agitación, la memoria y otras habilidades cognitivas; también los niveles de estrés de sus cuidadores.

De esta manera, pudieron observar que “el 40% de los pacientes del grupo que tomó citalopram mejoró mucho sus síntomas en comparación con el 26% del grupo placebo”; y los cuidadores de los primeros también reportaron menos estrés”.

Sin embargo, remarcan los propios investigadores, las personas que recibieron este medicamento también tenían más probabilidades de sufrir una leve disminución de la función cognitiva. “No fue enorme, pero sí perceptible”, apunta Lyketsos. A su juicio, resulta preocupante que los pacientes con citalopram presentaran además intervalos más largos de una medida que evalúa la función anormal del corazón (QTc), es decir, que aumentaba el riesgo de infarto”.

Este antidepresivo, señala el doctor Selmès, “tiene efectos secundarios ya conocidos como la disminución de las funciones cognitivas”. Por eso, “la FDA limitó la dosis diaria a 40 miligramos”.

Dados estos contra y teniendo en cuenta los posibles beneficios, el mismo equipo de investigadores ya tiene en la cabeza un segundo trabajo. Pretenden poner a prueba dosis más bajas de citalopram, con el objetivo de valorar si a dosis menores se obtienen las mismas ventajas y se reduce el riesgo de deterioro cognitivo y función cardiaca.

El reto es encontrar una nueva alternativa que pueda sustituir a los antipsicóticos en el tratamiento de la agitación en pacientes con Alzheimer. “Citalopram podría ser más seguro y eficaz”. Por el momento, habrá que esperar a que nuevas investigaciones permitan la luz verde a esta alternativa en las consultas médicas.

En realidad, no se puede decir que este estudio aporte una solución inmediata. Como comenta un editorial que acompaña al artículo en la misma revista, “se necesita más investigación para responder numerosas cuestiones sobre el uso del citalopram in la agitación de las personas con Alzheimer”.

Fuente: http://www.elmundo.es

About the author

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.