Ojos y oídos, las víctimas del verano

 Llega el calor y arranca la temporada de pileta. Con esta estación retornan dos males típicos: la conjuntivitis y la otitis.

Durante todo el año y, más aún, en verano, debemos protegernos de las radiaciones solares. No solo la piel sino también nuestra vista puede dañarse, si no utilizamos los anteojos de sol adecuados que bloqueen 100% la radiación.

En diálogo con Infobae, la doctora Pilar María Nano -coordinadora de Investigación del Instituto de Ojos Doctor Hugo Daniel Nano- explicó que en primavera especialmente aumenta la incidencia de conjuntivitis viral causada por el adenovirus. La sintomatología inicial incluye enrojecimiento de los ojos, secreción acuosa, lagrimeo, dolor, fotofobia (sensibilidad a la luz), visión borrosa y sensación de pesadez en los ojos. El cuadro se autolimita en 7 a 14 días, pero en algunos casos puede prolongarse hasta por 3 semanas y progresar causando serias complicaciones oculares.

En verano, al estar en la pileta o en el mar, también aumenta la probabilidad de contraer conjuntivitis. Por este motivo, es de vital importancia la prevención y la atención temprana.

La conjuntivitis se define como la inflamación de la conjuntiva, una membrana mucosa y transparente que es la capa más externa del ojo, encargada de recubrir la zona visible del globo ocular y la parte interior de los párpados. Afecta a toda la población por Igual, con un leve aumento en el riesgo de incidencia en pacientes con antecedente de blefaritis, ojo seco y sobreuso de lentes de contacto.

Esta patología puede tender múltiples causas, con leves variantes en su evolución, que nos permiten identificar diferentes tipos: viral, alérgica, bacteriana y ambiental.

Ante un cuadro o sospecha de conjuntivitis, se recomienda:
– No frotarse los ojos.
– Evitar el contacto cercano con otras personas por 7 días desde el inicio de los síntomas (la primer semana es el mayor periodo de contagio).
– Descartar gotas o goteros usados.

Ante los síntomas iniciales comenzar con lavados oculares con solución fisiológica fría (se recomienda guardarla en la heladera) durante 40 segundos por ojo, de 4 a 6 veces por día, hasta que su oftalmólogo le indique la medicación adecuada.

Si se usan lentes de contacto, lo mejor es tirarlos. No sirve esterilizarlos y volverlos a usar. Incluso se recomienda dejarlos de usar mientras perdure la enfermedad.

Evitar el uso de cosméticos oculares y descartar aquellos que se utilizaron durante los días previos a la manifestación de la conjuntivitis.

Asimismo, existe una serie de medidas que podemos tomar no sólo ante un cuadro o sospecha de conjuntivitis, sino también como acciones preventivas:

– Aumentar la higiene en el hogar, desinfectando superficies con lavandina.
– Lavarse las manos frecuentemente con jabón antimicrobiano.
– No compartir sabanas o toallas y cambiarlas a menudo.
– No compartir anteojos ni otros elementos que estén en contacto con los ojos.

El agua, la humedad y el calor constituyen el caldo de cultivo idóneo para la proliferación de bacterias y hongos, que pueden afectar a la flora habitual de la piel que recubre el conducto auditivo externo y causar otitis. Para evitar posibles inflamaciones o infecciones, que pueden llegar a arruinar nuestras vacaciones, GAES Centros Auditivos brinda algunos consejos y recomendaciones para mantener óptima la salud auditiva:

En el mar y la pileta

A veces, los chapuzones pueden traer sorpresas desagradables. Por ejemplo, la denominada otitis externa, también llamada oído de nadador. Se trata de una infección del canal auditivo externo causada por la entrada de hongos o bacterias, y que se produce al exponer los oídos a humedad excesiva y continua (al bucear o nadar con la cabeza bajo el agua). Una posible solución es el uso de tapones de baño, que sellan el conducto y el pabellón del oído y lo protegen de posibles infecciones.

Limpieza correcta

La limpieza y el secado de los oídos se debe realizar con un algodón absorbente, y no con hisopos, para evitar daños en la piel interna del oído.

De viaje

En el auto hay que tener cuidado con las corrientes de aire: tener la ventanilla baja mientras se conduce incrementa el riesgo de contraer infecciones como la otitis, debido al exceso de aire en el canal auditivo. En los vuelos en avión, el despegue y aterrizaje pueden ser molestos para nuestro oído: para facilitar este proceso y disminuir esa incómoda molestia, es útil bostezar, respirar aire por la nariz o mascar chicle.

Cuidado con el aire acondicionado
Si se baja mucho la temperatura, puede causar la aparición de otitis media, una infección que es más común durante los meses de invierno.

El mantenimiento de los audífonos

El principal enemigo de las ayudas auditivas en los meses de verano es el exceso de sudoración. La mayor transpiración de la piel en esta época puede perjudicar al audífono. Por eso es muy recomendable limpiarlo regularmente con productos adecuados como sprays, toallitas y deshumificadores.

Fuente: http://www.infobae.com

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