Las dietas, ¿son una solución al problema de la obesidad?

9 Ene

La obesidad es una enfermedad crónica que tiene componentes genéticos,  culturales, hormonales, metabólicos y emocionales, que requieren un trabajo interdisciplinario, por lo que se transforma en una dolencia demasiado compleja  como para curarla simplemente con una dieta o con la ingesta de medicamentos.

cinta metrica

Con la llegada del verano se acentúa básicamente el afán por cuidar el cuerpo, transformándose muchas costumbres y actividades, entre ellas los hábitos alimentarios.

 

En mi práctica profesional puedo observar que toda persona que comienza a hacer una dieta lo hace de manera restrictiva, alimentándose a base de vegetales, frutas, agua, productos light y muchos de ellos incorporan medicamentos, siendo una prevalencia la ausencia de supervisión médica, algo totalmente irresponsable y que demuestra lo poco que algunos individuos aprecian su salud.

En la actualidad, se sabe que las dietas hipocalóricas (menos de 1000 calorías diarias) no son efectivas en el largo plazo, hasta el 70% de los individuos recuperan los kilos que habían bajado. El mejor tratamiento consiste en un cambio de la química y los hábitos o conductas; tenemos que recordar que los humanos actuales ocupamos cuerpos de la edad de piedra, por lo que lo ideal es más actividad física y una dieta que incluya la mayor variedad de alimentos, es decir, menos cantidad y más calidad.

El mantener buenos hábitos alimenticios ayuda a prevenir enfermedades no transmisibles como la obesidad, la hipertensión, la diabetes, la osteoporosis y algunos tipos de cáncer. Por lo tanto para mantener una buena salud y bienestar es prioritario realizar una alimentación saludable y equilibrada. La pirámide alimentaria es una herramienta que nos permite hacer una adecuada y correcta selección de alimentos.

A la hora de elegir una dieta hay que tener en cuenta no solo las calorías sino también el poder de saciedad de los alimentos, que se mide según el Índice Glucémico (IG); este parámetro se trata de un indicador de la capacidad de los comestibles de elevar el azúcar en sangre después de ser ingeridos; cuanto más alto sea ese pico y cuanto menor sea el tiempo en alcanzarlo, más rápido será la secreción de insulina por parte del organismo y menor su poder de producir saciedad. Por lo tanto, a igual número de calorías es mejor un alimento con bajo índice Glucémico que provoca mayor saciedad. Por ejemplo, el pan fresco en lugar de tostado, o una banana antes que una manzana.

Las dietas deben incluir la mayor variedad de alimentos para evitar carencia de nutrientes, es decir, si incorporamos verduras que sean de todos los colores posibles (un arco iris). Hay que recordar que toda dieta debe tener:

*.-un 50-60% de hidratos de carbono (legumbres, cereales, frutas, verduras y pastas);

*.-un 30-35% de grasas y

*.-un 10-15% de proteínas (carnes rojas, blancas, huevos y lácteos).

Esto es en grandes rasgos, debido a que la cantidad que se consume debe ser proporcional al gasto energético de cada individuo, el que a su vez está condicionado por la edad, sexo y tipo de actividad física.

Por otra parte, debemos tener en cuenta que si el cerebro no recibe grasa y glucosa dispara la sensación de hambre, el hipotálamo no sabe de dietas. Los aceites proveen ácidos grasos esenciales para la formación de las hormonas y las membranas de las células. Los lípidos participan en la absorción y transporte de vitaminas liposolubles, además, son fuente de energía. Lo que sí es cierto, es que hay que consumirlos con moderación (aportan 9 calorías por gramo) y elegir los de origen vegetal (girasol, maíz, soja, uva, oliva, etc.). Otras grasas menos saludables pero que igualmente se pueden consumir ocasionalmente son: manteca, mayonesa, cremas, etc.

Otro punto a tener en cuenta son los productos light, estos tienen un 30% menos de calorías o la mitad de las grasas que su versión original, pero ¡¡¡ALERTA!!! NO son cero calorías, por lo que se transforman en un arma de doble filo; la gente tiene tendencia a consumirlos en mayor cantidad que si se tratara de productos normales, por lo tanto la sugerencia es tener cautela.

La obesidad es una enfermedad crónica y compleja en la cual hay componentes de adicción, en los que se involucran factores bioquímicos, emocionales, culturales y genéticos, la cual no se soluciona únicamente con una dieta o peor aún con medicación; lo importante es un estilo de vida activo, que implique moverse. Lo ideal  es hacer 30 a 40 minutos diarios de ejercicio, que se pueden repartir en varias oportunidades, considerando las prácticas aeróbicas, de flexibilidad y fuerza.

Tengan en cuenta de no evitar las comidas nocturnas, de hecho se sabe que cuando no hay nutrientes en el estomago bajan los niveles de Leptina, que es la hormona que disminuye el hambre y aumenta el gasto metabólico, y hay un aumento de la Grelina, una sustancia que favorece el depósito de grasa y se segrega en el estomago cuando esta vacío. Lo que se recomienda es una cena liviana, evitando carnes grasosas o salsa pesadas, con abundancia de ensaladas y frutas; separando la comida de la hora de dormir.

Evite los hábitos nocturnos. En las personas que duermen en forma insuficiente, aumenta la Grelina y disminuye la Leptina, lo que va a favorecer la obesidad en lugar de combatirla. Diversas investigaciones demuestran que dormir menos de 7 horas se relaciona con un mayor riesgo de sobrepeso y obesidad.

Aquí contemplo algunas aseveraciones a considerar por todo aquel paciente dispuesto a realizar una dieta:

1)-Cuanto más rápida es la dieta, más velozmente se recupera el peso perdido; es un efecto rebote, se sube como en avión lo que se bajó por la escalera; para evitar esto, hay que tratar de ir paso a paso. El éxito de un tratamiento para adelgazar implica perder el 10% del peso inicial y mantenerlo por lo menos un año, de esta forma el cuerpo y la mente se adaptan al nuevo estado.

2)-Después de la privación llega el atracón; Cuanto más estricta haya sido la dieta mayor será la suba de peso, por que hay una revancha del cuerpo y la mente. Por otra parte, toda restricción incrementa el deseo, por ello hacer dietas restrictivas provoca un aumento de los pensamientos obsesivos respecto del cuerpo y de la comida; con esto se genera un circulo vicioso de prohibiciones y atracones difíciles de cortar.

3)-Vivir a dieta hace funcionar al organismo en “modo ahorro”;  el hipotálamo no sabe de dietas; ante la falta de nutrientes el metabolismo se vuelve más lento, para gastar menos calorías, y a la vez, dispara señales de hambre que nos alienta a comer para recargar energías.

4)-La mayoría de las dietas no son saludables; las dietas hipocalóricas no aportan la cantidad suficiente de nutrientes, necesarios para el buen funcionamiento del organismo; además, tampoco generan mejoras en los niveles de colesterol, hipertensión o glucosa en sangre.

5)-Muchas dietas van a contramano de las costumbres y los hábitos sociales; Comer es un hecho social que va mucho más allá de lo fisiológico; implica sentarse a la mesa y compartir con otros, esta situación hace más difícil cumplir con la dieta, la cual implica horarios o tipos de alimentos diferentes.

6)-Cuando una dieta fracasa sobrevienen la frustración y la culpa; estos sentimientos disparan el deseo de comer. Si bien existe una “luna de miel” en la que la dieta se cumple y se baja de peso, después, el obeso no aguanta más y vuelve a subir.

7)-Las personas delgadas no viven a dieta; simplemente adquieren hábitos saludables de alimentación, que van desde la compra de los alimentos hasta la forma de cocinarlos, la de comerlos y el de mantener un equilibrio entre las calorías que ingieren y las que consumen.

8)-Las dietas provocan estrés; esto se debe a un mecanismo de supervivencia frente a la falta de alimentos.

9)-El descenso de peso logrado por las dietas raramente se mantiene en el tiempo, lo difícil es mantenerse.

10)-La obesidad es una enfermedad demasiado compleja como para curarla con una dieta o con medicamentos. La obesidad es una enfermedad crónica que tiene componentes genéticos,  culturales, hormonales, metabólicos y emocionales, que requieren un trabajo interdisciplinario. El éxito de un tratamiento para adelgazar es la distancia entre nuestras expectativas y el resultado. Hay que plantearse objetivos reales y no ideales, preparar un ambiente seguro y saber que se requiere de mucho tiempo y de un gran esfuerzo; nada es mágico y todo resultado requiere de un enorme sacrificio.

Para finalizar, tengan presente las siguientes sugerencias:

*.-la mejor dieta; es aquella que incluye la mayor variedad de alimentos, considerando la calidad por encima de la cantidad. Es fundamental mantener una alimentación balanceada en todo el año, evitando regímenes extremistas que provoquen la ausencia de nutrientes;

*.-la consulta al nutricionista, este profesional le indicará la alimentación correcta para su caso;

*.-evitar el consumo de medicamentos sin la previa consulta al médico, y menos aún utilice aquellos que le hicieron bien a su vecino; cada caso requiere un tratamiento diferente;

*.-mantenerse activos. Esta es una regla de oro, en la que se debe considerar que cuanto más años tenga un individuo más estímulos de actividad física debe realizar (un plan de ejercicios que contemple lo aeróbico, la flexibilidad y la fuerza). Lo lógico sería llevar un estilo de vida ancestral (nuestro cuerpo es el mismo del hombre de la edad de piedra en donde no existía toda la tecnología y el confort de la actualidad).

Juan José Prieto

Escribe Dr. Juan José Prieto, Farmacéutico Nacional

MundoFarmacia

Mundo Farmacia es una Revista digital creada y dirigida por Mario Galante. Tiene sus comienzos allá por el año 2010 donde fue en primera instancia una revista impresa de tirada mensual. Hay pasados unos años se gesta de manera digital para llegar a todos los rincones de la República Argentina.

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