Acción profesional

28 May

nota_principalLa adicción a medicamentos por un consumo irresponsable de éstos genera graves riesgos para la salud. La acción desde el mostrador, como parte de las Buenas Prácticas de Dispensación, es el primer paso para educar para la salud.

Por Matías Cohen

Uno de los principales pilares en la lucha de la comunidad farmacéutica por lograr que definitivamente el medicamento sólo se comercialice en la farmacia es la afirmación de que “no es un producto de consumo masivo”.

La comercialización ilegal de medicamentos deriva en un mayor riesgo de intoxicaciones medicamentosas por la autoadministración irresponsable y le da libre pista al crecimiento de una problemática que se extiende de manera silenciosa: la adicción a fármacos.
La adicción a medicamentos es la búsqueda y el abuso compulsivos de medicamentos, en especial de aquellos que son de prescripción. En muchos de estos casos resulta complicado asegurar que se trate de una adicción, debido a que, con frecuencia, los pacientes con dolor crónico necesitan analgésicos y se puede producir una dependencia física con muchos de los medicamentos incluidos en el tratamiento. En tanto, no existe a nivel estatal algún programa de tratamiento específico para esta adicción (muchas veces, se encuadra dentro de la adicción a drogas), razón por la cual no existen estadísticas que determinen la magnitud de esta situación.
El conocido “efecto placebo” juega tanto a favor como en contra: una persona adicta a un medicamento necesita tomarlo regularmente para evitar los síntomas de la abstinencia (náuseas, vómitos y sudoración) y para sentirse bien. A pesar de no necesitarlos, la falta de éstos generará dolor.

Los principales medicamentos que administrados irresponsablemente pueden generar adicción son:

• Opioides: morfina, codeína y oxicodona.
• Depresores del sistema nervioso central: benzodiacepinas.
• Estimulantes: dexanfetamina y metilfenidato.

Por lo tanto, la adicción medicamentosa deriva en el uso inadecuado de un fármaco, como tomar analgésicos para dormir o calmar la ansiedad, en lugar de tomarlo para tratar el dolor.

Si bien se desconocen los motivos por los cuales las personas se vuelven adictas a los medicamentos, diversos estudios coinciden en que los factores genéticos pueden ejercer alguna influencia.

A pesar de que no existe una causa determinada científicamente, los investigadores señalan algunos componentes que aumentan la probabilidad de desarrollar esta afección:

• Incumplir con las indicaciones en la toma de algún medicamento (autoadministración irresponsable).
• Historial familiar o personal de abuso de sustancias.
• Ansiedad, depresión, soledad, situaciones de estrés y antecedentes de alcoholismo o drogadicción.

La droga adictiva provoca cambios en las vías cerebrales y altera la manera en que las personas perciben las gratificaciones y el sentido de bienestar.

Desde la farmacia

La adicción a medicamentos se genera, entonces, principalmente por el mal uso de éstos. Por lo que el farmacéutico, en su rol de educador para la salud, puede, en primer término, detectar al paciente que consume medicamentos de manera inadecuada, para luego informar y aconsejar sobre los riesgos del abuso de medicamentos.

Aquí, el farmacéutico podrá sacar a relucir todos sus pergaminos como experto en medicamentos y poner en práctica los servicios farmacéuticos, los cuales principalmente comprenden “toda gestión que garantice la adquisición, preparación, conservación y dispensación de los medicamentos, ayudando a la sociedad a emplearlos adecuadamente para el uso previsto y en cumplimiento de la legislación vigente”, tal como rezan las Buenas Prácticas de Dispensación en la farmacia argentina.

En las aristas que presentan las problemáticas de adicción no será raro encontrar recetas falsificadas o alteraciones de éstas. Aquí también vuelve a ponerse de manifiesto la habilidad del profesional farmacéutico como la primera línea de defensa en reconocer el abuso de los medicamentos. En estos casos, será de gran utilidad desarrollar una red de comunicación con otras farmacias de la zona, para advertir sobre esta práctica fraudulenta y ponerle coto al abuso de medicamentos.

La información que acompañe cada dispensa será fundamental en la acción de prevención primaria, con el objetivo de evitar un mal uso del medicamento, entre los que se incluye la adicción. Ésta deberá contener:

• Correcta información sobre la administración.
• Informar sobre posibles interacciones con otros medicamentos.
• Indicar la derivación al médico antes de cambiar la dosis.
• No utilizar la prescripción de otra persona (el clásico “boca a boca”).
• Indagar al paciente sobre todos los medicamentos que esté tomando. Esto incluye los medicamentos de venta sin receta y los suplementos herbarios y nutricionales.

Una vez detectado el problema, la acción farmacéutica resultará fundamental para colaborar en otorgarle ayuda al paciente cliente y ponerle fin a su adicción, con el cuidado y “tacto” que una situación de este tipo requiere.
La adicción a cualquier droga (ya sea lícita o no) es una enfermedad del cerebro que puede ser tratada eficazmente. El tratamiento debe tener en cuenta el tipo de fármaco utilizado y las necesidades individuales del consumidor. Para que el tratamiento sea exitoso puede ser necesario incorporar varios componentes, entre los que se incluyen el abordaje multidsciplinario (incluyendo al farmacéutico, médico y familia del paciente), seguido de un proceso de desintoxicación y, a veces, el uso de medicamentos contra la adicción (farmacoterapia).

Síntomas

No son pocas las señales que el farmacéutico deberá tener en cuenta para detectar a un paciente farmacoadicto. Por lo que en esos pocos minutos que el profesional puede dedicarle a su paciente, deberá detectar:

• Rápido incremento en la cantidad de medicamento necesitado.
• Recetas de un mismo medicamento pero de distintos médicos.
• Mostrar ansiedad por adquirir el medicamento.
• Incapacidad de detener o limitar el uso de medicamentos.
• Síntomas de abstinencia relacionados con la interrupción del medicamento (ansiedad, sudoración, náuseas y vómitos, piel de gallina, pupilas dilatadas).
• Omitir o ignorar la información sobre el uso correcto del medicamento, efectos adversos o interacciones con otros medicamentos.
• Uso de medicamento que interfiere con las actividades.
• Uso compulsivo del medicamento a pesar de efectos adversos.

Riesgo a la salud

La automedicación irresponsable de medicamentos es un problema no menor en la Argentina y en el mundo. Si bien la ley 26.567 prohíbe la dispensa de medicamentos de venta libre fuera de la farmacia, la falta de controles aún no ha podido erradicar la comercialización ilegal en kioscos, almacenes y, más peligroso aún, la venta por internet. En la Argentina se producen cerca de 100.000 internaciones al año por intoxicaciones derivadas de un mal uso de medicamentos.
Al respecto, una encuesta reciente realizada por la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) indicó que el 82% de los encuestados aseguró tomar medicamentos de venta libre sin conocer los efectos adversos o interacciones con otros medicamentos. Entre los argumentos que esbozaron, sobresalió la “recomendación de un familiar o algún amigo”. En tanto, un 54% admitió llevar medicamentos en la cartera, el maletín o los bolsillos.
Por otra parte, la cátedra de Toxicología de la Facultad de Medicina de la UBA reveló que alrededor de un 13% de las enfermedades de riñón que conducen a “diálisis o trasplante en nuestro medio se debe al uso crónico de analgésicos, casi siempre en el marco de la automedicación irresponsable”.
La farmacia argentina pelea por el cumplimiento estricto de la ley, para lo cual es necesario un proceso de educación y concientización.

Extremo cuidado

Los medicamentos causan la mayoría de las intoxicaciones en los niños pequeños. Según una investigación de la Sociedad Argentina de Pediatría, la gran mayoría de esas intoxicaciones se producen en el ámbito del hogar. En tanto, casi la totalidad se producen por la ingesta vía oral. Es decir, que tienen directa relación con errores en la dosificación o por descuido en el guardado de medicamentos en el hogar.

La Sociedad Española de Pediatría elaboró un informe en el que señala que los niños tienen mucha curiosidad y les gusta explorar. Además, no tienen sensación de peligro, lo que hace que con frecuencia tomen los medicamentos que están a su alcance.
Otras veces, sobre todo en el primer año de vida, estas intoxicaciones son causadas por errores en la dosis del medicamento que se da al niño o por la administración de un fármaco equivocado.
Muchas intoxicaciones se pueden evitar con medidas sencillas aplicables en la casa en la que vive el niño y en las que visite de manera habitual, especialmente la de los abuelos. En estas últimas suele haber más medicamentos y más peligrosos (para la tensión, el corazón, dormir, etc.).

Otro de los errores suele recaer en una comparación imaginaria entre adultos y niños. ANMAT señala en un informe sobre precauciones a tener en cuenta sobre administración de medicamentos en niños, que éstos no son “pequeños adultos”. Las instrucciones de algunos medicamentos de venta libre se basan en el peso del menor o en las características fisiológicas propias de su edad. Por lo que la Administración advierte que nunca se debe tratar de calcular la cantidad de medicamento que debe suministrarle a su niño en base a las dosis indicadas para adultos (“si yo tomo diez gotitas, al nene le doy cinco”).

Es importante educar desde la farmacia que los chicos tienen inmadureces funcionales que hacen que algunos medicamentos tengan un efecto distinto que en los adultos. Si la dosis que corresponde a la edad o al peso no aparece indicada, siempre sugiera la consulta el médico o farmacéutico.

En consecuencia, ANMAT recomienda educar al paciente mediante un consejo básico, que preservará a los más chicos en el riesgo de intoxicaciones. Junto con la dispensa del medicamento, se deberá explicar al paciente que guarde todos los medicamentos en un lugar seguro: hoy en día los medicamentos tienen buen sabor, vienen en colores atractivos y muchos son masticables, por lo que los niños podrían creer que estos productos son golosinas. Por eso, cuando se le suministre un fármaco, no se le debe decir que es un dulce o un caramelo.

En el caso de que un niño ingiera una cantidad excesiva de un medicamento, es recomendable tener a mano el teléfono del pediatra o con cualquiera de los centros asistenciales:

• Centro Nacional de Intoxicaciones. Tel.: 0800-333-0160.
• Hospital Nacional Prof. Dr. Alejandro Posadas. Tel.: (011) 4658- 7777/4654-6648.
• Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez. Tel.: (011) 4962-6666/2247.
• Hospital de Niños Sor María Ludovica (La Plata). Tel.: (0221) 451-5555.
• Hospital de Urgencias (Córdoba). Tel.: (0351) 422-2003/2004.
• Hospital de Niños (Córdoba). Tel.: (0351) 423-3303/422-9961 Int. 136.
• Toxicología, Asesoramiento y Servicios -T.A.S.- (Rosario). Tel.: (0341) 446-0077.
• ECI Emergencias Médicas (Mendoza). Tel.: (0261) 438-0549.
• Hospital J.M. Cullen (Santa Fe). Tel.: (0342) 459-7371.
• Hospital del Niño (Salta). Tel.: (0387) 431-0277 ó 422-0519.
• Hospital de Niños (Jujuy). Tel.: (0388) 422-1288.

Otras recomendaciones a tener en cuenta son:

• Guardar los medicamentos en su envase original.
• Conservar el menor número de fármacos en casa.
• Usar preferentemente fármacos con envases con tapón de seguridad, sobre todo si son jarabes.
• Utilizar solo la medicación pautada por su pediatra.
• Evitar tomar fármacos delante de los niños, ya que esto favorece las conductas de imitación.
• Es preferible comprar los medicamentos en píldoras para los adultos en presentaciones con blíster –difíciles de manipular para los niños pequeños– que en frascos, de donde las pueden sacar más fácilmente y en más cantidad de golpe.
• Educar a los niños sobre la peligrosidad de tomar fármacos, instruirles que sólo deben hacerlo si se los da un adulto.
• Comprobar las instrucciones y, sobre todo, la dosis antes de administrar un fármaco a un niño.
• No administrar medicación en la oscuridad.

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