Sobrepeso y/u Obesidad

15 Dic

nota_principalMás de la mitad de los argentinos padecen sobrepeso y/u obesidad, con una peligrosa tendencia en aumento. Los tratamientos, acompañados de la creciente variedad de productos desarrollados para esta problemática, requieren de asesoramiento, información y seguimiento del profesional farmacéutico.
Por Matías Cohen

Si hay algo que debe quedar claro, tanto en los agentes de salud como en la sociedad toda, es que el sobrepeso no debe considerarse nunca como una mera cuestión estética. Tener apenas “unos kilos de más” puede no ser riesgoso para la salud, pero sí es un indicador, una luz amarilla que no debe pasar desapercibida. Si esos pocos kilos se multiplican, comenzarán a aparecer los problemas de salud.

El sobrepeso y la obesidad son condiciones médicas crónicas. “Se deben abordar mediante un programa integral, de largo alcance e individualizado de reducción de peso, siempre bajo el seguimiento de profesionales de la salud especializados, en pos de prevenir el desarrollo de enfermedades asociadas”, enfatizó el doctor Raúl Morín, presidente de la Academia Mexicana para el Estudio de la Obesidad (AMEO), en el marco del XIV Congreso Argentino de Obesidad y Trastornos Alimentarios, realizado en Buenos Aires durante el mes de septiembre.

Por lo tanto, la educación y la información que el profesional farmacéutico aporte a sus pacientes clientes jugarán un rol de vital importancia en el cuidado del peso y en el seguimiento y asesoramiento de tratamientos para el descenso y/o mantenimiento de peso.
En la Argentina, el 35,4% de la población padece de sobrepeso, mientras que el 18% tiene obesidad, lo que da un total de 53,4% de personas con problemas de peso. Contrariamente a lo que puede suponerse, los más afectados por el sobrepeso son las personas de condición socioeconómica baja. Esto se debe a que mantener una dieta saludable resulta más costoso al bolsillo y la sobreabundancia en el mercado de comida “chatarra”.

“El problema del aumento del sobrepeso y la obesidad pasa principalmente por la alimentación que está teniendo la humanidad, cada vez en mayor medida”, explica el doctor Gustavo Lobato, presidente de la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimentarios (SAOTA).

“Los alimentos industrializados, procesados y, sobre todo, los ultra procesados son los que llevan a la humanidad a esta epidemia de obesidad”, sentencia. Al respecto, agrega que muchos culpan al sedentarismo como la causa principal, pero la realidad es que abunda la comida de mala calidad, “que no permite una expresión del material genético sano”.
No obstante, si bien la alimentación inadecuada es el disparador preponderante, la obesidad no está condicionada a un único factor, sino que está atada a un cúmulo de causas, tanto físicas como psicosociales, como el progresivo sedentarismo (atado a la nula práctica de actividad física) y el estrés, entre otros.
Siempre cerca

Las visitas al nutricionista generalmente se realizan una vez al mes en un tratamiento indicado para el descenso de peso, donde el profesional evalúa los resultados de ese período. No obstante, si en esos intervalos surgen dudas o inquietudes, será la farmacia la que esté disponible para las consultas del paciente. Por lo tanto, es necesario que el profesional farmacéutico esté actualizado en cuanto a esta problemática, a fin de brindarle un asesoramiento a medida a su paciente cliente.

Si bien la decisión de bajar de peso debe ser tomada por el propio paciente, “el asesoramiento del agente de salud genera en aquél un efecto placebo de suma importancia para el éxito del tratamiento”, señala. Al respecto, indica que “el vínculo que se genera con el paciente es de por sí terapéutico, más allá del tratamiento específico”.

El auge de la alimentación sana y los hábitos saludables crece en la conciencia de los argentinos, sin embargo, la obesidad y el sobrepeso se encuentran en constante aumento. ¿A qué se debe esto?

El ritmo de vida acelerado impone que muchas veces una persona no tenga tiempo de disfrutar una comida como corresponde, lo cual es un factor más de esta mala alimentación que deriva en sobrepeso y/u obesidad. Además, existe una saturación de información que genera que el propio consumidor no sepa qué es bueno y qué no.

Lobato indica que desde la farmacia se puede recomendar la adopción de hábitos alimenticios saludables (o lo más posible). “Comer natural es incorporar hortalizas de todo tipo, frutas, carnes rojas y blancas y quesos, por ejemplo, mientras que lo procesado y ultraprocesado debería quedar totalmente excluido de la alimentación”, detalla. En cuanto a pastas y legumbres, el especialista señala que en la justa medida (sin excesos) no son perjudiciales para una dieta de descenso de peso, “aunque estos grupos los dejaría en segundo plano”.

La información que pueda brindarse desde la farmacia es esencial. El “boca a boca” es tal vez uno de los peligros más grandes a la hora de recomendar un tratamiento para cualquier enfermedad. Y la obesidad no es la excepción a la regla.

No es raro ver personas que eligen hacer dietas indicadas para otras personas por recomendaciones de un familiar o un amigo. O, peor aún, las famosas (y peligrosas) “dietas milagro” o dietas “de moda” que circulan masivamente por internet, en revistas que nada tienen que ver con la salud o ahora también en aplicaciones para teléfonos inteligentes o tabletas. “Baje 5 kilos en una semana”, prometen las más audaces. Pero no explican que se está poniendo en riesgo la salud al no estar asesorados por un especialista.

“En este tema no hay milagros. Hay ciencia, evidencia científica”, sentencia el presidente de SAOTA, que enfatiza que las dietas deben ser indicadas por un médico nutricionista o licenciado en nutrición.

A su vez, señala que se puede hablar de dietas en general o específicas para cada paciente. “No obstante, sea cual fuere, es el médico quien debe evaluar cuál es la indicada para su paciente y adaptarla al gusto de cada uno de ellos, a fin de mejorar la adherencia”, agrega.
Cambio de hábito

Para alcanzar el éxito en un tratamiento de descenso de peso es necesario que el paciente adopte un cambio de hábito, principalmente en cuanto a su alimentación. No obstante, no es tan fácil como parece. Las personas obesas no lo son por gusto, sino por una enfermedad que se caracteriza muchas veces por la adicción a la comida chatarra.

Un estudio publicado recientemente en la revista Nutrition and Diabetes señala que es posible reeducar el cerebro para que prefiera las opciones más saludables. “La obesidad se asocia con una hiperactivación del sistema de recompensa en favor de la comida con muchas calorías frente a las que tienen pocas […] Sin embargo, hasta la fecha no estaba claro si este patrón podría revertirse de alguna manera”, explican los autores del trabajo en la revista científica.

Para comprobarlo, estos investigadores de las Universidades de Harvard y Tufts, en los Estados Unidos, analizaron mediante resonancia magnética el cerebro de ocho personas con obesidad antes y después de someterse a un programa de adelgazamiento de seis meses. Después, compararon los resultados con los de un grupo control.

Al analizar a fondo los circuitos de recompensa cerebrales, los investigadores comprobaron que los individuos que se sometieron al plan de adelgazamiento habían desarrollado cambios en áreas del cerebro relacionadas con el aprendizaje y la adicción. Se había producido un aumento de la sensibilidad hacia las opciones más saludables en detrimento de las más calóricas.

“Nuestros datos muestran que es posible cambiar las preferencias de la comida no saludable a la saludable”, señalan los investigadores, aunque aclaran que son necesarios nuevos estudios que ratifiquen sus conclusiones.
Paso a paso, peso a peso

La obesidad, como enfermedad crónica que es, debe tener un seguimiento multidisciplinario, en donde el papel del farmacéutico no es menor.

Se trata de una problemática que requiere de un tratamiento a largo plazo, donde por lo general existe una pobre adherencia y un rápido desánimo si los resultados no llegan pronto. Además, es de vital importancia que el paciente entienda que el tratamiento no finaliza cuando se logra alcanzar el peso adecuado, sino que éste sigue indefinidamente, con dietas de mantenimiento y la definitiva adopción de hábitos saludables, tanto alimenticios como sociales.

Por lo tanto, el asesoramiento, la información y el control que la farmacia puede brindar a su paciente cliente tendrán mucho que ver con los resultados del tratamiento propuesto por el especialista.
La idónea capacitación del farmacéutico será uno de los principales aliados en el largo camino de lograr el peso ideal. Para acompañar al paciente, nada mejor que una farmacia de peso.
Factor de riesgo

La obesidad no sólo es una enfermedad en sí, sino que es el disparador de muchas otras. Entre las más peligrosas y prevalentes, la obesidad puede llevar a:
• Enfermedad de las arterias coronarias.
• Insuficiencia cardíaca.
• Hipertensión arterial.
• Diabetes tipo 2.
• Accidente cerebrovascular (ACV).
• Altas concentraciones de grasas en sangre.
• Hipercolesterolemia.
• Cáncer: de colon, mama, endometrio y vesícula biliar.
• Osteoartritis.
• Apnea de sueño.
• Problemas de reproducción (menstruales e infertilidad en mujeres).
• Síndrome metabólico: grupo de cuadros que lo ponen en riesgo de desarrollar una enfermedad cardíaca y diabetes tipo 2. Estos cuadros son:
– Hipertensión arterial.
– Glucosa alta en la sangre.
– Niveles sanguíneos elevados de triglicéridos.
– Bajos niveles sanguíneos de HDL.
– Exceso de grasa alrededor de la cintura.

Si un paciente padece tres o más de estos cuadros, entonces se define como síndrome metabólico.

Deja un comentario