Responsabilidad procreativa

29 Abr

imagesLa educación sexual sigue en la lista de pendientes de muchos argentinos. La farmacia tiene en sus manos la misión de fomentar una correcta anticoncepción y una saludable concepción.
Por Matías Cohen

Promedia la segunda década del siglo 21 y aún la educación sexual es un tema tabú. En las escuelas (al menos en su gran mayoría) de eso no se habla y los chicos (mal) aprenden como pueden. Si bien en muchos hogares los padres instruyen adecuadamente a sus hijos sobre los cuidados que se deben tener en la vida sexual, esto no se da en todos los casos. Ni siquiera en la mayoría.
Es así que el embarazo adolescente representa el 15% del total de nacimientos en la Argentina, según reveló el Informe sobre Estado de la Población Mundial 2013 de Naciones Unidas, acerca de un fenómeno que representa un desafío a nivel regional y mundial. Al respecto, el informe del Fondo de Población de Naciones Unidas-Unpfa subraya que “la maternidad en la adolescencia es más frecuente entre las jóvenes de sectores pobres y las que tienen menor nivel educativo”.
De unos 700.000 nacimientos que anualmente se registran en el país, 114.500 son de madres adolescentes. Las cifras refieren a una población total de siete millones de adolescentes, de 10 a 19 años, que representan el 17% de la población total en Argentina.
“Cuando una adolescente queda embarazada, cambia radicalmente su presente y su futuro, y en rarísimas ocasiones lo hace para bien”, enfatizó el nigeriano Babatunde Osotimehin, director ejecutivo del Fondo de Población de Naciones Unidas-Unpfa.
En tanto, el funcionario consideró que el embarazo adolescente “no es aceptable porque la niña no está lista físicamente, emocionalmente, psicológicamente y materialmente para tener un hijo”. Por último, señaló que “lo que demuestran los estudios es que cuando las niñas tienen bebés, esos chicos vuelven a ser padres jóvenes y tienden a perpetuar la falta de educación que necesitan para proveer lo adecuado para sus hijos”.
En el informe se destacó que en la Argentina:

El 17 por ciento de la población (7 millones) son adolescentes de entre 10 y 19 años.
La tasa de fecundidad es de 68 nacimientos de madres adolescentes por cada mil chicas de la misma edad.
El 69 por ciento de las madres adolescentes no planeó ese embarazo.
El 20,3 por ciento “habría preferido esperar” a tener su primer hijo en aquel momento.
El 65,5 por ciento no utilizaba un método de anticoncepción al momento del embarazo.
Más del 25 por ciento de las madres adolescentes se embarazó por segunda vez dentro del primer año de haber tenido su primer hijo.
23 mil nacimientos son del orden de dos o más hijos o hijas de madres adolescentes.
Los números no mienten. Más de la mitad de estas adolescentes no utilizó un método anticonceptivo, lo cual revela una gran desinformación en cuanto a los métodos para cuidarse en las relaciones sexuales.

Rol profesional

Planteada la situación, al menos la del sector más vulnerable como son los jóvenes, cabe preguntarse cuál es el rol de la farmacia. ¿Se puede hacer algo para cambiar esta situación desde el mostrador? Claro que sí. Primero, el rol profesional incluye el de Educador para la Salud. Segundo, es destacable que, si bien el Ministerio de Salud entrega gratuitamente la píldora anticonceptiva, la mayor dispensa de cualquier tipo de anticonceptivos se realiza en la farmacia.
La variedad de métodos anticonceptivos es amplia, de acuerdo a las preferencias y necesidades de cada persona (ver Para todos los gustos). Sea cual fuere el caso, el contacto con el farmacéutico va a ser el último que los usuarios van a tener con un profesional sanitario antes de empezar o continuar con un tratamiento o utilizar el anticonceptivo.
Por lo tanto, la farmacia ostenta un valor clave desde el cual está en condiciones de ofrecer educación sanitaria e información sobre el correcto uso de cada uno de los métodos, con el objetivo de garantizar la eficacia y la seguridad del tratamiento.
Además, es el farmacéutico el profesional sanitario con mayor accesibilidad de la población, por lo que se transforma en el primer eslabón de consulta sobre tratamientos prescritos por el médico, problemas de salud o a resolver problemas relacionados con su medicación. Esto incluye la anticoncepción y concepción responsable.
En este contexto, el profesional farmacéutico como Educador para la Salud podrá brindar información, por ejemplo, sobre prevención de enfermedades de trasmisión sexual, correcto uso de métodos de barrera o las distintas opciones de anticoncepción que existen y su grado de eficacia, así como una oportuna derivación al especialista por problemas de salud relacionados al cuidado sexual.

Rompiendo mitos

Muchos son los padres que, por miedo, desconocimiento, arraigos culturales y/o sociales, desinterés u otros factores, no tienen una fluida comunicación con sus hijos adolescentes sobre educación sexual. Incluso, son los propios adultos los que muchas veces desconocen el correcto uso de métodos anticonceptivos.
Así, además de embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual, se suman a la lista los mitos que de boca en boca se esparcen sobre el uso de anticonceptivos, por lo que es menester de los agentes de salud estar al tanto de todos estos, educando a sus pacientes clientes sobre la totalidad de acciones, interacciones y efectos secundarios que tiene todos y cada uno de los métodos. El primer cuidado para una vida sexual sana es la información.
Los mitos más comunes sobre los métodos anticonceptivos son:

Los preservativos se rompen fácilmente. ¡Falso! La industria farmacéutica elabora los preservativos bajo un control de calidad óptimo, lo que hace que sea muy difícil su rotura con un uso adecuado.
Las píldoras anticonceptivas aumentan el vello y engordan. ¡Falso! Es muy raro que esto ocurra, debido a los actuales preparados y las dosificaciones cada vez más bajas.
En la primera vez no hay riesgo de embarazo. ¡Falso! El riesgo de embarazo es el mismo, sea la primera vez o ya tenga amplia experiencia sexual, dependiendo del ciclo menstrual en el que se esté.
Es necesario un “descanso” cada 12 meses de la toma de la píldora anticonceptiva. ¡Falso! Esto sucedía con los preparados antiguos, con dosis muy altas y hormonas menos seguras. El único “descanso” debe ser por causas médicas, indicado por el médico, en cuyo caso se deben usar métodos de barrera como método anticonceptivos.
Es suficiente usar el preservativo sólo en la eyaculación para evitar las enfermedades de transmisión sexual. ¡Falso! La mayoría de las infecciones no se transmiten a través del eyaculado, sino por contacto de mucosa a mucosa, por lo que es necesario usarlo desde el inicio de la penetración.
El DIU provoca esterilidad. ¡Falso! Podría provocar esterilidad si se asociara a una infección pélvica o a una endometritis, en cuyo caso ésta sería la causa.
La píldora anticonceptiva provoca cáncer. ¡Falso! Todos los estudios señalan la menor tasa de cáncer de ovario, de endometrio o de colon en mujeres que usan píldoras anticonceptivas. En tanto que no existe evidencia científica que relacione el cáncer de cuello de útero o de mama con este método anticonceptivo.
El “método de contar los días” es seguro para impedir un embarazo. ¡Falso! Los ciclos menstruales pueden variar mucho en su duración, por lo que es recomendable utilizar algún método más efectivo para evitar un embarazo no deseado.
Planificación segura

A la hora de planificar un embarazo, desde la farmacia puede partir una serie de recomendaciones que serán de vital importancia, tanto para un embarazo saludable como para una óptima salud del bebé.
Las parejas que busquen un embarazo deberán tener en cuenta:

Estar en su peso ideal y llevar una alimentación nutritiva. Mujeres que están sobre o bajo peso tienden a tener más problemas relacionados con el embarazo y bebés de bajo peso al nacer.
Toda mujer en edad de embarazarse debe tomar un complemento de vitaminas, con por lo menos 400µg de ácido fólico diariamente.
Evitar ingerir alcohol, tabaco y drogas ilegales. El desarrollo más importante en el feto tiene lugar durante las primeras semanas de embarazo, incluso antes de que la mayoría de las mujeres se enteren de que están embarazadas.
Realizar un examen médico antes de quedar embarazada. En caso de padecer alguna enfermedad crónica, es fundamental mantenerla bajo control antes de la concepción.
Asegurarse que medicamentos y suplementos naturales que esté tomando sean seguros antes, durante y después del embarazo.
Evitar exponerse a químicos o sustancias tóxicas o perjudiciales.
Protegerse contra enfermedades o infecciones transmitidas sexualmente.
El deporte y la actividad física moderados son beneficiosos para mantener el cuerpo en forma y un buen estado anímico. No obstante, un ejercicio muy intenso puede ser perjudicial para los planes de embarazo, ya que la calidad seminal baja y la menstruación puede desaparecer.
En el caso de que a la futura madre le falte alguna vacuna del Calendario Oficial, se le puede administrar antes de quedar embarazada.
Los grandes también

No sólo los más jóvenes necesitan de una correcta educación sexual. Muchos mitos se esparcen en relación a la planificación de un embarazo en la edad adulta, es decir, después de los 40 años.
Es necesario hacer entender a las pacientes que el cuerpo de la mujer no es el mismo y una concepción puede desarrollarse de manera diferente y requerir de otro tipo de cuidados.
Lo primero que se ve disminuido después de los 40 años es la fertilidad y esto aumenta cada año, por lo que mientras más se demore la decisión, más difícil será conseguir un embarazo.
Además, los riesgos de tener un hijo propenso a enfermedades aumentan. Investigadores de la Universidad de Oxford y el Hospital de Copenhague descubrieron que estos padres son más propensos a desarrollar tumores benignos de testículo, llamados seminomas spermocytic.
Si bien estas células mutantes son inofensivas para los hombres, los investigadores creen que pueden modificar las células germinales, que son las encargadas de crear los espermatozoides, causando así mutaciones genéticas en el ADN de sus hijos, dando lugar a alteraciones de crecimiento poco común. La investigación podría explicar por qué algunas enfermedades son más comunes en los hijos de padres mayores.
En tanto, la edad también implica que podrían aparecer algunas enfermedades en la mujer, como diabetes, hipertiroidismo o hipertensión, por lo que para el bebé también aumentan los riesgos de padecer enfermedades como síndrome de down o esquizofrenia.

Para todos los gustos

En la Argentina, los métodos anticonceptivos disponibles son:

De barrera:
– Preservativo masculino.
– Preservativo femenino.
– Diafragma.
– Espermicidas (sustancias que impiden la acción de los espermatozoides, creando una barrera química. Se presentan como óvulos, cremas o jaleas).
– Esponjas (cilindros de gomaespuma redondos y de 2 cm de alto embebidos en una sustancia espermicida. Se colocan profundamente en la vagina y pueden ser efectivas durante 24hs).
Hormonales: contienen hormonas sexuales femeninas y actúan impidiendo la ovulación, sin la cual no puede haber embarazo.
– Píldoras (dosis de 21 y 28 pastillas).
– Píldoras para lactancia (conocida como “minipíldora”).
– Inyectables (se coloca una por mes).
– Píldora del día después (anticonceptivo oral de emergencia para utilizarlo dentro de las 72hs. posteriores a una relación sexual sin protección).
DIU: efectivo de cinco a diez años, según el modelo. No protege de infecciones de transmisión sexual.
Anillo o aro anticonceptivo: se coloca en el fondo de la vagina y libera de forma continua el estrógeno y progestina que inhibe la ovulación y modifica las características del moco cervical.
Parche anticonceptivo: se adhiere en la piel y garantiza la entrada de estrógenos y progestinas manteniendo una protección anticonceptiva continua, se utiliza por periodos de 28 días.
Implantes: tiene una duración de tres años. Su eficacia anticonceptiva es por arriba del 99%.

Deja un comentario