NUESTRO LÍMITE

16 May
          GERMÁN DANIELE·
Hoy se cumple una semana desde que nos enteramos de manera extraoficial primero, que PAMI, había tomado la decisión de rescindir el convenio firmado en enero de este año con la industria farmacéutica. Han sido 7 días de incertidumbre para nosotros los farmacéuticos ya que, por un lado autoridades de PAMI, le dijeron de manera verbal a la titular de la COFA que las prestaciones que se realicen mientras esté el nuevo convenio serían abonadas en su totalidad, sin embargo, la industria dijo públicamente que no aceptaría la mencionada rescisión y que la provisión de los medicamentos estaba en riesgo.
Sabemos perfectamente que cuando el sistema entra en crisis los únicos perjudicados son los farmacéuticos y los jubilados, curiosamente los únicos que no están sentados en la mesa de las negociaciones.
PAMI nos ha llevado a la situación que hoy cada jubilado que ingresa a una Farmacia pregunta “¿Están atendiendo PAMI?” y recibe como respuesta “Hoy si”, no nos merecemos un sistema de salud que exige diariamente ver cómo está nuestra situación y en función de eso decidir si atendemos PAMI o no.
Los farmacéuticos no somos intermediarios en una cadena de comercialización, somos profesionales de la salud, con una formación universitaria, somos quienes garantizamos que los medicamentos lleguen a los jubilados en las condiciones de seguridad que se merecen, distribuidos a lo largo y ancho de la geografía de nuestro País.
El convenio que se pretende rescindir duro mucho menos que el anterior y el nuevo durará aún menos, si se continúan cometiendo los mismos errores. Las autoridades de PAMI, deben revisar el gasto pero no bajar la calidad de las prestaciones, no se puede determinar cuántas veces se va a enfermar un jubilado o cuantas vacunas va a necesitar. Hace falta un sistema trasparente pero que le garantice la salud de los jubilados. La decisión del actual gobierno de llevar adelante la reparación histórica de los jubilados en materia previsional, no puede ir acompañada de un “ajuste” en su cobertura de salud, sino, estaríamos frente a una descomunal contradicción.
Los farmacéuticos debemos ser parte del nuevo convenio, porque el precio del medicamento contiene nuestros honorarios profesionales, porque somos nosotros quienes dispensamos en manos el medicamento a los jubilados. Las condiciones del sistema de salud de nuestros viejos no pueden quedar en manos de una puja donde ellos sean una variable numérica.
Vamos a exigir que se cumplan las obligaciones pendientes, vamos a exigir estar presentes en el nuevo convenio. El destrato recibido hasta ahora y la incertidumbre que vivimos, hubiese justificado que interrumpamos el servicio de PAMI, sin embargo, no lo hicimos, pero nuestro límite es garantizar la sustentabilidad de nuestra profesión. No vamos a hipotecar el futuro de nuestras farmacias con las consecuencias que esto tendría no solo para nosotros, sino también para los jubilados.
Esperamos ser convocados en las próximas horas para ser escuchados, esperamos que el actual gobierno sepa corregir los errores cometidos y garantizar un sistema de salud como todos nos merecemos.

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