Los medicamentos de venta libre son un arma de doble filo

17 Mar

Indudablemente el medicamento es una excelente herramienta para mejorar la salud y nuestra calidad de vida, pero su mal uso o abuso la convierte en un arma mortal. “La educación no solo saca a luz lo mejor de las personas sino que da luz a cada ejercicio de la vida, mientras que el ignorar puede matar”.

Es evidente que el medicamento ha sido una herramienta fundamental para mejorar la calidad de vida de los humanos, sin embargo la automedicación es un problema difícil de corregir y que trae graves riesgos a la salud individual y colectiva.

En cuanto al mercado de medicamentos de la Argentina, y en 2016, el ibuprofeno fue la droga de venta libre más consumida. Detrás continuaron otros medicamentos para el tratamiento del dolor como el paracetamol o la aspirina. Le siguieron los antigripales y en los meses de calor cambió el consumo por antialérgicos y productos dermatológicos.

El origen de este comportamiento, por parte de los consumidores, parece estar sustentado en la búsqueda del bienestar, la calidad de vida y en el cuidado de la salud.Si bien sabemos que la automedicación existe, y que está en franco crecimiento, no toda automedicación puede considerarse incorrecta. Para la categoría de medicamentos de venta libre los pacientes deberían tener la precaución de consultar con el médico o farmacéutico si pueden utilizarlos para una determinada patología. Por citar algunos ejemplos, los antigripales están totalmente contraindicados en aquellos individuos con problemas cardiovasculares o el ibuprofeno en la mujer embarazada y por periodos prolongados (en este caso puntual solo puede ser usado en determinadas semanas de la gestación y por periodos de tiempo muy corto –como máximo hasta una semana de tratamiento-, y lógicamente para alguna patología asociada con el dolor intenso).
El consumidor habitualmente cree que los medicamentos de venta libre son los que se pueden comprar sin llevar la receta y no es así. También, deberíamos considerar que de acuerdo a un estudio publicado recientemente en el American Journal of Epidemiology, en el que participaron casi 56.000 mujeres, se advierte de los problemas que pueden surgir de la toma excesiva de ibuprofeno (han hallado, en las mujeres, una relación entre la toma continua de este medicamento y la pérdida de audición).

Por definición, los medicamentos de venta libre son, según la legislación argentina, “aquellos destinados a aliviar dolencias que no exigen en la práctica una intervención médica y que, además, su uso, en la forma, condiciones y dosis previstas no entrañan, por su amplio margen de seguridad, peligros para el consumidor”. Sin embargo, ante dudas, siempre está la posibilidad de consultar al médico o con el farmacéutico.

Es esencial recordar que los OTC, o también llamados medicamentos de venta libre, son drogas que pueden generar efectos no deseados y en algunos casos muy graves.

Como profesional farmacéutico les voy a dejar algunas aclaraciones que pueden llegar a serles útiles y que no pongan en riesgo la salud de terceros. Para graficar esta foto, y a modo de ejemplo respecto a medicamentos de venta libre, citaré al Sertal –Propinox + Clonixinato de Lisina- y Aspirinetas –AAS-).

En principio, siempre recuerden que un medicamento de venta libre no es un fármaco totalmente exento de efectos adversos, por lo que son medicamentos de venta exclusiva en la farmacia y bajo la responsabilidad de un profesional farmacéutico. La historia, al menos en Argentina, nos ha mostrado, tristemente, cuando por banalizar el tema se sucedieron muchísimas muertes y que no son situaciones gustosas para nadie; lo opuesto ocurre para quienes se benefician de un mercado paralelo que no está sometido al control de las leyes vigentes. Es decir, siempre será muy saludable, desde toda perspectiva, que el medicamento (ya sea de venta libre o no) se lo encuentre en la farmacia y bajo la tutela de un farmacéutico, de lo contrario se favorecerá la automedicación, el desarrollo de otras patologías, el mercado negro manejado por los inescrupulosos de siempre, entre otros tantos males.

Para el caso puntual del Sertal hay que considerar que puede desencadenar una crisis de úlcera péptica o hemorragia gastrointestinal producto de que en su fórmula está el analgésico Clonixinato de Lisina, y sobre todo al asociarlos con otros tratamientos con AINES pueden llevar a una perforación con o sin síntomas de alerta. Esto se hace más severo en las personas ancianas.También, si se lo toma en dosis no adecuadas provocarían trastornos de la acomodación, por lo tanto hay que tener cuidado con aquellos pacientes consumidores que conducen vehículos u operan con maquinarias peligrosas para sí o terceros. Entre otras situaciones, tiene la capacidad de provocar inhibición de la sudoración con el consiguiente aumento de la temperatura corporal, hecho a considerar en pacientes con fiebre o que trabajan en lugares con temperatura elevada (golpe de calor); entre otros tantos efectos adversos y que un kiosquero, supermercadista, manteros, etcétera, los desconocen.

La aspirina, en dosis bajas (en algunas presentaciones en menos de 100 mg y en otras, como el ejemplo de las aspirinetas, en dosis de 100 mg) está contraindicada para menores de 15, y en algunos países 17 años, que cursen una patología viral; actualmente no se la utiliza en dichos grupos etarios como antifebril (a excepción que lo indique el médico); su indicación habitual es como antiagregante plaquetario. Las Aspirinetas cuando se las consume cursando un cuadro febril de origen virósico (ejemplo: gripe o varicela) pueden desencadenar en menores de 15 años el Síndrome de Reye -una situación médica potencialmente mortal-.

Por otra parte, está demostrado que el medicamento en la farmacia reduce costos al sistema de salud de cada país y del bolsillo de la comunidad toda, precisamente porque las farmacias dan garantías del origen, de la calidad del fármaco, suman en un proceso llamado Atención Farmacéutica (un término que va más allá del simple acto de dispensación) en el que si lo necesitan se les informa sobre el correcto uso del fármaco y sin pagar costos adicionales, etcétera.

Por lo tanto las precauciones no solo pasan por el consumo adecuado, sino que en principio por la consulta a los profesionales (médico –para un correcto diagnóstico y prescripción- o farmacéutico –quien aplica Atención Farmacéutica y verifica la calidad de los fármacos, entre otras cosas-), para luego adquirirlos (sean de venta libre o no) en la farmacia, único centro sanitario y comunitario en condiciones legales de hacerlo.

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