Líderes de farmacia

25 Feb

tema-de-turno01Para alcanzar el éxito de un emprendimiento, el coaching tiene un alto grado de valor. Una estructura organizacional óptima, donde la comunicación y motivación del equipo sea efectiva, contribuye a desarrollar todo el potencial de la farmacia.

Toda estructura laboral tiene escalafones, donde algunos planifican y otros ejecutan y, si bien los roles pueden interactuar, siempre es necesaria una voz de liderazgo, que fije objetivos, resuelva conflictos y mantenga los engranajes en perfecta sintonía.

Un líder no nace, se hace. Y para esto, es necesario el coaching. Pero, ¿qué es el coaching? La licenciada Sandra Munk, especialista en procesos de cambio y desarrollo personal y laboral, resolución de conflictos personales, vinculares, laborales, gestión de proyectos y desarrollo de habilidades comunicacionales, explica que “el coaching se focaliza en sacar el potencial que está dentro de cada persona. El potencial depende de los objetivos que cada uno se plantee. Este concepto es muy amplio, pero es así como debe ser, ya que el coaching busca resolver todos los conflictos y focalizar el potencial en pos del logro de las metas propuestas”.

Toda farmacia tiene objetivos. Pequeños o grandes, a corto o largo plazo. Para conseguir focalizar un objetivo, Munk indica que es necesario realizar una serie de preguntas que llevarán a encontrar el real problema y, a partir de allí, buscar las mejores opciones para resolverlo: ¿Qué le pasa a su farmacia? ¿Por qué cree que pasa eso? ¿No pasó eso con anterioridad? ¿Qué es lo que busca conseguir? ¿Cómo cree que podría hacerlo? “Muchas veces son los propios empresarios o líderes los que no saben con exactitud la base de su problema, por lo que mediante preguntas se llega a conocerlos con exactitud”, subraya.

El coaching ofrece una mirada distinta a la habitual y ayuda a que la persona encuentre sus propios recursos para la resolución de conflictos, con lo cual se ahorra tiempo y dinero.

Esta práctica tiene una gran influencia en el éxito de un negocio. Sin embargo, no se debe caer en el error de orientarse únicamente a los resultados en sí, sino que se debe apuntar más a cómo obtenerlos.

En una estructura organizacional, el coaching sirve para:
– Mejorar la comunicación interna y externa.
– Encontrar los problemas con mayor rapidez.
– Focalizar las fortalezas del equipo de trabajo.
– Lograr herramientas efectivas de gestión.
– Tener claridad en los objetivos y en cómo conseguirlos.
– Tener claras las consecuencias de las acciones (expansión del negocio, ampliación o reducción de personal, etc).

Personas que estén más motivadas, mejor comunicadas y que formen parte del negocio, aumentan los resultados.

Cabeza de grupo

Uno de los problemas más frecuentes en una estructura organizacional es el reconocimiento de un líder como tal. “Un líder no lo es sólo por su estatus y su cargo dentro de la farmacia. Lo es porque enseña, motiva, integra y mantiene un clima laboral óptimo y eficiente, lo cual se transmite del otro lado del mostrador, y es lo que el paciente cliente va a recibir en el día a día”, señala Munk.

No obstante, un líder negativo repercutirá de forma contraria: un equipo desmotivado, sin objetivos, que no se siente escuchado ni valorado y que, por decantación, no ofrecerá una buena atención a sus clientes. (ver Tipos de liderazgo)

La especialista subraya que cualquier persona puede ser líder de un equipo de trabajo. “Erróneamente, definimos al líder únicamente como a alguien carismático. Pero, realmente, es aquella persona que tiene claros sus objetivos e instrumenta los medios para alcanzarlos de forma eficiente”, define. Para esto, subraya que cualquiera puede capacitarse.

El primer liderazgo es el personal, cuyas bases son cuatro:
1) Qué quiero.
2) Para qué lo quiero.
3) Cómo lo quiero.
4) Qué voy a hacer para conseguirlo.

Se suma a esto la resolución efectiva de los problemas que pueden surgir en el camino de la búsqueda de los objetivos.

En cuanto a la transmisión de ese liderazgo al equipo de trabajo, es fundamental entender que el empleado busca la claridad del mensaje. “El doble mensaje siempre jugará en contra. No se le puede decir hoy una cosa y mañana lo opuesto, ya que ésta es la principal causa de desmotivación en las estructuras chicas”, indica la licenciada.

Si existe una mala comunicación, los objetivos no quedan claros y el grupo no se integra. Para esto, es necesario trabajar en la comunicación en diferentes aspectos: de objetivos, del aprendizaje, de directivas, etc.

Además, es importante dejar en claro que cada forma de comunicar es diferente, por lo cual se debe trabajar específicamente en cada una de éstas.

Por otra parte, todo depende de lo que el receptor del mensaje esté preparado para recibir. Es común observar un estilo de liderazgo basado en la premisa de “yo soy el jefe y lo que yo decido lo tienen que obedecer, pero no lo hacen”. Por lo que la dificultad se plantea en la forma en la que se comunica, ya que la manera de llegar con el mensaje puede ser la incorrecta. Por lo tanto, se busca trabajar en cómo llegar con el mensaje para que cause el efecto esperado.

“El error consiste en querer ser el ‘jefe simpático’, en caerle bien al empleado, y no pasa por ahí el éxito en la comunicación”, subraya Munk. Si bien es importante la amabilidad, señala que la consistencia en la comunicación es uno de los puntos más importantes, más allá de la empatía que se genere entre los líderes y los empleados.

Pero, ¿cómo se mantiene constantemente motivado al equipo? Existen varios factores que impulsarán la motivación de la persona.

Recompensas económicas, capacitación en áreas de interés o premios por objetivos son los más comunes. Sin embargo, uno de los menos utilizados es el de la participación del equipo en la toma de decisiones.

Desde el coaching, se busca que el líder no se cierre en sus propias convicciones y abra al equipo el aporte de ideas. Hacer participar al empleado es escucharlo, darle un lugar. “Esto, genera un nivel de compromiso y pertenencia que repercute positivamente en la farmacia”, asegura. No obstante, no siempre se encuentra un líder abierto a esta metodología de trabajo.

Munk explica que en un negocio chico la personalidad del líder tiene mucho que ver en la motivación. “Si bien cada personalidad es diferente, lo más importante es que éste nunca pierda de vista su objetivo”, agrega.

Por esto, se trabaja para potenciar los rasgos positivos y corregir los negativos. A través de este reconocimiento, se detecta la personalidad del líder y la mejor forma de instrumentar las herramientas disponibles para lograr los objetivos.

Hay muchas recetas de comunicación que en la teoría parecen ser perfectas, pero a la hora de contextualizarlas tienen enormes falencias.

Esto tiene que ver con la personalidad de cada uno, por lo que la especialista aclara que “no se deben tomar acciones que no sean consecuentes con la conducta del líder, porque eso va a jugar en contra”. Por lo tanto, lo que hay que tener presente para cualquier tipo de líder es que todos, sea cual fuere su personalidad, deben ser claros y coherentes.

Los problemas, afuera

El mostrador de la farmacia es un centro de recepción de problemas. No se trata de una simple atención al cliente, sino que la importancia se potencia al tratarse de la salud.

Un empleado de farmacia recibe cientos de consultas al día de pacientes clientes que buscan soluciones inmediatas a sus problemas. A la par, debe dejar de lado sus propias dificultades y focalizarse íntegramente en ofrecer una adecuada atención, tarea que muchas veces no resulta nada sencilla.

Al respecto, Munk señala que se trabaja con programación neurolingüística, donde se le dan herramientas para lograr una óptima atención al cliente, instándolo a ponerse en su lugar, para así entender el problema, y adaptando sus modos de comunicación a los del cliente.

El líder tiene la misión de instruir a su equipo, fijar los objetivos y las reglas de la atención que pretende para su farmacia y, una vez más, dejar en claro que los problemas personales deben estar de la puerta para afuera.

Justamente, un detonante de conflictos dentro de un equipo de trabajo es la falta de comunicación. Un integrante puede tener un problema que, si no es detectado a tiempo, puede “contagiar” al resto del grupo de trabajo. Con el fin de evitar un problema mayor, el líder debe saber escuchar, observar e indagar. Y resulta indispensable conocer los factores de comunicación. Dentro de éstos se encuentra el lenguaje corporal, fundamental para entender que hay algo que puede estar afectando a alguna de las personas.

Además, se impone entender que no se le enseña al líder a ser un psicólogo, ya que la persona afectada puede sentirse “invadida”. Muchas veces, quien tiene un problema no tiene por qué abrirse y contar en su ámbito de trabajo todo lo que le ocurre fuera de éste.

Pieza por pieza

El coaching no es sólo un concepto más, es una herramienta mediante la cual los recursos humanos son orientados a un objetivo común, en una misma sintonía y con la motivación adecuada para alcanzar esas metas.

El liderazgo no es una ciencia exacta, sino que tiene, como se ha visto, muchas formas de llevarlo adelante. Tampoco es una acción imposible de lograr. La capacitación y el asesoramiento idóneo forman parte de los ítems que todo equipo de farmacia necesita para lograr un funcionamiento aceitado. Como los componentes de una máquina, donde cada pieza cumple su cargo en pos de un bien común. En este caso, el desarrollo de la farmacia.

Fuente: http://www.revistadosis.com.ar

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