Legado femenino

29 Ago

nota3 (2)La dismenorrea, o menstruación dolorosa, es una patología que afecta a un gran porcentaje de mujeres. Desde la farmacia se podrá orientar con respecto al tratamiento y sobrellevar “esos días” de la mejor manera.
Por María Amelia Raik.

Mes a mes, la menstruación forma parte del ciclo regular de una mujer. Pero cuando esta situación transcurre con dolor, se hace realmente insoportable y afecta tanto el humor como la calidad de vida (laboral y social) de la afectada.
La situación ocasiona que la consulta sea una constante. La dismenorrea genera una estresante situación, por lo que el mostrador de la farmacia se llenará de pedidos desesperados por una rápida respuesta.
Ante la presencia de una mujer que presenta dolor en la parte más baja del abdomen, y a veces se extiende a la parte superior de las piernas o a la región lumbar, el consejo farmacéutico, así como la recomendación de un tratamiento efectivo, será valorado por demás.
Saber reconocer el tipo de dolor ayudará al profesional a orientar de la mejor manera. Por lo tanto, antes de cualquier sugerencia, es indispensable indagar a la paciente cliente sobre los tipos de síntomas que la aquejan:
• De tipo cólico: es un dolor punzante en la parte baja del abdomen, que alcanza su máxima intensidad en pocos minutos y luego disminuye lentamente. Aparece durante el día anterior a la menstruación y va desapareciendo gradualmente a partir del comienzo del sangrado.
• De tipo sordo: es un dolor constante y menos intenso que el anterior.
La sintomatología puede variar desde simples molestias hasta dolores intensos, acompañados de cefaleas, náuseas, vómitos, malestar gastrointestinal, diarrea, dolor de espalda, cansancio, mareo y vértigos, asociados a un decaimiento generalizado. A veces, los dolores son tan fuertes que obligan a la mujer a hacer reposo.
Es así como la dismenorrea primaria se caracteriza por la presencia de dolor, de tipo espasmódico o punzante, sin que haya una patología o enfermedad pélvica comprobable. Se da principalmente en mujeres de 17 a 30 años. Es poco habitual después de tener hijos.
En tanto, la dismenorrea secundaria se caracteriza por la presencia de dolor debido a una patología existente. Es más frecuente en mujeres mayores de 30 años, más aún si han tenido hijos. Las causas más comunes son la endometriosis, enfermedad inflamatoria de la pelvis, tumor de ovario o de útero.
El dolor puede presentarse durante otras etapas del ciclo menstrual. Se describe como un dolor continuo, no de tipo espasmódico o punzante. Puede aliviarse o empeorar durante la menstruación. En algunos casos, si hay una infección pélvica, puede haber supuración vaginal.
Existe también el síndrome de tensión premenstrual, el cual precede al ciclo menstrual, caracterizado por una serie de síntomas físicos y mentales. Aparecen de dos a 14 días antes del ciclo y disminuyen cuando comienza la hemorragia.
Algunos síntomas que presentan las afectadas pueden constar de abdomen hinchado, aumento de peso, sensibilidad o dolor en los pechos y dolor de cabeza. También presentan ciertos síntomas psicológicos o emocionales como irritabilidad, tensión, depresión, ansiedad, falta de ánimo y cansancio.

Tratamiento

En la mayoría de los casos, los dolores desaparecen con el uso de analgésicos, antiinflamatorios o antiespasmódicos.
Los AINEs utilizados para el tratamiento de la dismenorrea y que serán parte de la indicación profesional son:
1) Derivados del ácido propiónico: sus acciones farmacológicas y sus efectos adversos son similares, sólo se diferencian en sus propiedades farmacocinéticas. Estos derivados tienen un carácter quiral, son mezclas de enantiómeros. La forma S(+) es farmacológicamente activa. Se absorben bien por vía oral y se unen en un 99% a las proteínas plasmáticas. Sus reacciones adversas son parecidas a las de los demás AINEs, aunque tienen una menor incidencia de efectos gastrointestinales. Pueden originar dispepsia, erosiones gastrointestinales, sedación, somnolencia, mareos, cefalea, reacciones dérmicas y de hipersensibilidad.
Éstos son:
• Ibuprofeno.
• Naproxeno.
• Ketoprofeno.
• Flurbiprofeno.
2) Derivados del ácido acético:
• Indometacina.
• Acemetacina.
• Diclofenac.
• Oxicanes (AINEs de vida media larga, por lo que la indicación será una vez por día):
• Piroxicam.
3) Derivados del ácido antranilico:
• Ácido mefenaminico.
• Ácido tolfenamico.
4) Derivados del ácido nicotinico:
• Clonixinato de lisina.
5) Otros AINEs:
• Nimesulida.
• Rofecoxib.
• Combinación antiespasmódicos + AINEs:
• Anisotropina + dipirona.
• Camilofina + dipirona.
• Ciclonium + ibuprofeno.
• Flavoxato + propifenazona.
• Hioscina + paracetamol.
• Homatropina + dipirona.
• Homatropina + ibuprofeno.
6) Otros:
• Isoxsuprina.
Dentro del tratamiento y los consejos existe también una parte primordial: alertar al paciente sobre los posibles efectos secundarios que pueden llegar a causar, en este caso los AINEs:
– Gastrointestinales: dispepsia, gastritis, dolor gástrico, diarrea o estreñimiento y úlceras gastroduodenales, que pueden ocasionar complicaciones hemorrágicas o perforaciones.
– Renales: en situaciones donde esté comprometida la perfusión renal, el riñón aumenta la síntesis de prostaglandinas con lo cual los AINEs pueden provocar diversas nefropatías agudas, como síndrome nefrótico, nefritis intersticial aguda, necrosis tubular aguda, vasculitis o estados de hipoperfusión renal. Retención de agua, sodio y potasio. Nefropatía analgésica, en casos de consumo crónico de AINEs.
– Hipersensibilidad: rinitis alérgica, edema, erupciones, urticaria, asma bronquial, hipotensión y shock anafiláctico.
– Reacciones hematológicas: su incidencia es muy baja. Estas reacciones incluyen agranulocitosis, anemia aplásica, trombocitopenia y anemia hemolítica.

Buena alimentación

Una alimentación adecuada colaborará en reducir los dolores. Por lo que desde la farmacia se podrá sugerir consumir:
• Soja: contiene fitoestrógenos, que regularizan el ciclo menstrual. El tofu y la bebida de soja son muy ricos en fitoestrógenos.
• Alimentos diuréticos: reducen la retención de líquidos y la intensidad del síndrome premenstrual. Uva, pera, manzana, alcachofa, apio.
• Fibra: ayuda a evitar el dolor y las alteraciones del ciclo menstrual. Puedes encontrarla en los alimentos vegetales, frutas, cereales integrales, hortalizas y legumbres.
• Ácidos grasos poliinsaturados: los aceites de onagra y de pescado, por ejemplo, pueden reducir los espasmos y el dolor del útero.
• Vitaminas del grupo B (en especial B1, B2, B6 y levadura de cerveza), C (kiwi, naranja) y E (germen de trigo, nueces) producen buenos resultados.
• Magnesio: necesario para la relajación muscular. Se encuentra sobre todo en el salvado y el germen de trigo, frutos secos, semillas de calabaza y girasol, legumbres.
• Flavonoides: el más efectivo en la prevención de la dismenorrea es la rutina, el cual se encuentra en la naranja y los cítricos.

Conocer para orientar

Conocer una serie de datos en el momento de brindar una recomendación serán de mucha eficacia para el farmacéutico. La beneficiada: la paciente al recibir el consejo:
• Edad de la paciente.
• Antecedentes: debe saber si el ciclo es regular, cuánto dura.
• Duración y tipo de dolor.
• Si presenta otros síntomas.
• Medicación utilizada para tratar la dismenorrea.
También, en qué casos es necesario indicar la consulta al médico:
• Si el dolor se acompaña de una alteración del patrón de sangrado.
• Si se sospecha que la paciente puede padecer una dismenorrea secundaria.
• Si presenta hemorragias anormales.
• Si presenta supuración vaginal anormal.
Si presenta dolor y hemorragias fuera del ciclo.
Si el dolor no desaparece luego de varios ciclos de tratamiento con la medicación indicada.
Si hay fiebre, porque puede ser indicativa de otra patología uterina.

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