El EXTERMINIO DE LA FARMACIA

27 Dic

Por Alejandro González (periodista, analista sanitario) Especial  para Mundo Farmacia

No debería llamarnos la atención que Pami no cumpla con su palabra, que retrase sus pagos, que tire la pelota para el lado de la Industria, que la Industria se la devuelva, y que al final a los platos rotos continúen pagándolos hoy los farmacéuticos y mañana los jubilados.

Es la historia de siempre escrita ahora por otros autores pero con el mismo argumento serial que muta según la circunstancia, ya que en campaña proselitista se dice una cosa y después se hace lo que quiere.

En otras palabras: han cambiado algunos nombres pero no el látigo ni la jaula.

Pami (el Estado) que consume más del 40% de los medicamentos que se fabrican en la Argentina, paga lo que quiere cuando quiere. Y como la obra social más grande de Latinoamérica está manejada por políticos y no por sanitaristas, ante la clientela electoral, ante el público, los funcionarios nacionales continúan haciendo responsables a los farmacéuticos de todos los males porque protestan y hacen cortes.

Es tan perverso este juego en el que estamos atrapados todos porque a esta altura de las cosas ya no se trata de un problema de farmacéuticos sino una cuestión sanitaria que afecta a casi seis millones de jubilados, y es tanto el abandono que hacen la Justicia y el Estado de esta situación, que mucho antes de este corte a Pami declarado ayer, en defensa propia cada día eran más y más las farmacias que ya habían dejado de atender a la obra social de los jubilados. Dicho de otra manera y para que no queden dudas: hasta ayer, cada dia los jubilados debían deambular por distintas farmacias para encontrar una que dispensara Pami. La orden de corte fue sólo el blanqueo de una realidad.

Moneda más, moneda menos, de cada 10 pesos que ingresan a una farmacia, 6,70 provienen de Pami. Esto convierte a las farmacias en Pami-dependientes y ubica a Pami en, por lo menos, una posición dominante penada por la ley.

Los abuelos consumen, promedio, más de 3.000 millones de pesos por mes en medicamentos, pero Pami ha decidido pagar sólo un 70/75 % de ese monto. cuando todavía no era gobierno y mutada luego a “reordenamiento interno” de la obra social de los abuelos, tiene como base un profundo pensamiento neoliberal en donde son más importantes los números que las personas. Y la experiencia indica que cuando la cosa viene de ese lado, siempre está más cerca una salida que una solución. La salida sería pagar (Pami dice que ya pagó y que la plata la tiene la Industria) para pasar una Navidad en paz y prepararse para ser de nuevo mendigo en enero. La solución es otra cosa. La solución es una cosa seria. Desde Ramón Carrillo y Arturo Oñativia para acá, no hay sanitaristas. Lo que hay son ceo, gerentes, funcionarios, empresarios, comerciantes, y algunos che pibes funcionales al poder político.

Hoy explotó el asunto Pami/Industria/Farmacias, pero hay que estar atentos. Un país donde la educación, la seguridad, y la salud no son prioridades, huele a mediados del Siglo XX y al patio trasero de cualquier potencia del primer mundo.

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