CONVENIO PAMI NI NUEVO NI BUENO, MÁS BIEN MALO CONOCIDO

14 Feb

Tengo en mis manos copia del convenio entre Pami y la Industria.

Según  lo informado por Cofa en forma conjunta con AFMSRA, FACAF, y FEFARA, fue firmado por las dos partes la tarde del viernes 27 de enero de 2017 y tiene vigencia desde el 1° de Febrero pasado hasta el 31 de marzo de 2018.

Lo he leído más de una vez. Entre los firmantes hay puntos consensuados meticulosamente según sus propios intereses, como es fácil de suponer, mientras que para nosotros los farmacéuticos, lo nuevo es que continúan los viejos e históricos reclamos de siempre más un puñado de intenciones reivindicativas y una condición de invitado sin otro derecho que aquel que se le concede a un invitado a una reunión entre dos partes. El resto es cotillón. Y aunque tal cosa era más o menos de esperar, la incertidumbre continúa en aumento.

Un primer escalofrío me corre por el cuerpo cuando leo en las primeras hojas que es un texto ordenado del convenio que venimos padeciendo desde el 2002. Y un segundo me sacude cuando leo que las partes firmantes son PAMI y LA INDUSTRIA y no están incluidas las Instituciones Farmacéuticas Nacionales.

Insisto. Busco lo positivo. No puedo con mi genio y trato de encontrar cuál es la buena nueva para las farmacias. Si tengo que decir una, es que el convenio es pres-ta-cio-nal, lo que equivale a decir que ya no tendríamos la incertidumbre de si la plata de Pami destinada a medicamentos se agota el día 15 o el 20 del mes poniendo en riesgo la cobranza de lo que se dispense después de ese límite. Otra buena es que se va a invitar a las instituciones farmacéuticas a participar de una Comisión de Dispensa que tendrá como función evaluar el desempeño de las farmacias prestadoras y recibir denuncias e inquietudes al respecto, ojalá que nos inviten. Hasta ahí. Y no hay más. Como dije, el resto es cotillón.

Una de las cosas que me desagradan de este convenio es el artículo 56 del capítulo XII donde se deja expresamente establecido que PAMI puede decidir a su exclusivo criterio y sin evocar causa alguna si suspende o da de baja a una farmacia prestadora.

Claro que me hubiera gustado que hubieran acordado condiciones para las farmacias que son las prestadoras directas del servicio y las que lo hacen efectivo y posible. Tales como porcentajes de retención, cronograma de pagos, detalle de cómo se realizarán esos pagos con notas de crédito o en efectivo, el establecimiento concreto del calce financiero para las farmacias pequeñas y medianas para poder enfrentar el pago del costo de sus medicamentos en el momento en el que tienen que abonar la droguería.

Estas precisiones, por lo menos, deberían haber estado en ese convenio para poder decir realmente que nos han escuchado y que somos parte, y por lo tanto firmantes  del mismo.

Nada nuevo hay bajo el sol. Este convenio no es nuevo ni es bueno, es el malo que todos conocemos.

Farm. Germán Daniele

Presidente CFC

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