CANTO DE SIRENAS por Germán Daniele

18 Ago

El dicho viene de la mitología griega y tiene que ver con las sirenas que atraían a los marinos con su irresistible canto para, en realidad, devorarlos porque no eran sirenas sino monstruos marinos.
Hace ya algunos días, concretamente el pasado 22 de julio de este 2016, Pami firmó un acuerdo con la industria farmacéutica.


Dicho acuerdo, del que los farmacéuticos estábamos pendientes y expectantes porque nos involucra (¡vaya si nos involucra, la deuda con nosotros trepó a 2.500 millones!), define la forma de pago de la deuda del Instituto hasta el 30 de junio de 2016 y establece, por otra parte, una especie de formato de cómo serán los pagos de las prestaciones regulares a partir del 1° de julio de 2016, información que detallo al final tal cual como la comunicó Cofa.
Cuando el titular de Pami, Dr. Carlos Regazzoni, con alguna anticipación hizo el anuncio de que se firmaría este acuerdo, me pareció escuchar un canto de sirena, aunque debo confesar que al mismo tiempo tuve cierta alegría moderada porque cada vez que algún político o algún funcionario anuncia un cambio o una medida que según ellos pondrá las cosas en su lugar y hará justicia con nuestros reclamos, mi alegría es moderada.
Más allá de las especificaciones puntuales en este acuerdo entre Pami y la Industria cargado de una cierta previsible complejidad acorde a la caótica realidad de la obra social de los jubilados, con mucha pero mucha buena voluntad, me pareció advertir una supuesta intención positiva de Pami por ordenar sus propias cuentas por primera vez en más de una década. Si así fuera, bienvenido sea. Pero tiene que quedar en claro que si Pami cumple lo que firmó no será un acto de generosidad del Instituto hacia las farmacias sino una tardía reparación por los daños que nos ocasionó.
Si Pami y la Industria han decidido ordenar su casa, me parece muy bien y ya era hora porque uno fabrica medicamentos para más de cuarenta millones de personas sólo en nuestro país, y el otro tiene la obligación de cuidar y proteger a más de cinco millones de personas que alcanzaron la vejez y necesitan de medicamentos. Imaginé que el ordenamiento de ellos y entre ellos sería prudente y no brutal por las responsabilidades que tienen uno y el otro, pero ellos no tuvieron en cuenta eso e hicieron un ordenamiento despiadado, otra vez jugaron con nuestras necesidades.
En nombre del orden utilizaron el desorden y tal como un tren que toma una curva con exceso de velocidad, el chicotazo de los vagones nos pego a los farmacéuticos una vez más sin que se les moviera un pelo.
La Industria, por ejemplo, que durante los últimos quince años nos dijo que no tenía puntos para ceder y que no nos podía dar ni siquiera un punto, en el acuerdo con Pami cedió los puntos que tenía que ceder aunque después dijera que lo hizo para cobrar su deuda.
Pami por su parte, firmó con la Industria que le pagaría la deuda histórica en cuatro cuotas iguales de $ 1.250 millones. Y cuando pagó la primera, la Industria distribuyó ese dinero como quiso con quien quiso y sólo recibimos $500 millones/país. Esa fue la realidad. Todo lo que se dijo y se promocionó con anterioridad, fue sólo un canto de sirenas.
Los hechos son sagrados.
Ahora que van pasando los días después de la firma del acuerdo entre ellos y que se aproxima el 31 de diciembre que es cuando vence, tanto Pami como la Industria deberán saber que los farmacéuticos en Córdoba ya no somos los de antes. Nuestros hechos, también son sagrados.

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Ya no tenemos miedo ni escuchamos cantos de sirenas. Prueba fehaciente de ello, por si fuera necesario presentar alguna prueba tangible más allá de los hechos, es que mucho antes de los cantos de sirenas y de la firma del acuerdo en cuestión, apenas nos dimos cuenta (por declaraciones de su titular) que el ordenamiento interno de Pami iba ser brutal para con nosotros, desde este CFC enviamos una Carta Documento (cuya copia adjunto al final del presente texto) exigiendo que en salvaguarda de los intereses de la farmacia se nos informe de manera fehaciente cuando el consumo de Pami llegue a los $ 1.900 millones de pesos (cifra puesta de manera caprichosa en nombre del orden) para advertir del riesgo que corrían a partir de ese monto quienes nos eligieron para cuidar y defender sus derechos.
Este hecho, el que desde Córdoba exigiéramos un tope en el control y transparencia en defensa propia, causó un gran revuelo y una profunda molestia (que nunca entendí) en los dos firmantes y hasta apuró el ordenamiento interno.
Lo que sigue ahora, sin dudas, será que de una u otra manera nos querrán hacer pagar a nosotros los platos que están rompiendo ellos en nombre del orden que se propusieron dado el desorden que tenían.

Ni cortinas de humo ni cantos de sirena.
Llamemos a las cosas por su nombre.

La industria cobró los medicamentos que los inescrupulosos funcionarios de Pami y algunos estafadores les vendieron a los muertos, y el mismo validador que validó entonces aquella corrupción, continúa validando hoy que dicen estar haciendo un ordenamiento.
Los casos de medicamentos dispensados a personas fallecidas, descubiertos en Santiago del Estero y Tucumán, han sido aciertos de esta nueva conducción de Pami que no deben ser minimizados ni pasados por alto, pero que tampoco sean usados como cortinas de humos porque ya no somos los de antes.
El 31 de diciembre vence la prórroga del Convenio que firmaron entre dos partes aunque seamos tres. Entre ellos decidieron, una vez más, nuestro presente y nuestro futuro. Pero de aquí en adelante será distinto. O estamos adentro, o estamos afuera. Si el 20% de las farmacias del país factura el 47% del convenio y el otro 80% de farmacias el 53% restante, hay algo que huele mal, muchachos. No es justo ni cierran los números, como les gusta a ustedes. Queremos y debemos participar en la discusión y firma del nuevo Convenio para evitar la concentración y porque somos parte.
No hay cortina de humo ni canto de sirena que pueda distraer nuestra atención. Esta vez no.
Palabra de farmacéutico.

Germán Daniele

Escrito por Farmacéutico Germán Daniele
Presidente Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Córdoba