Agente de salud

18 Nov

farmacPara reivindicar el rol del farmacéutico en la salud pública es necesario que el propio profesional esté convencido de su importancia. El valor del paciente, del medicamento y de la farmacia como Centro de Atención Primaria de la Salud.
Por Dr. Gustavo Idoyaga *
Por Matías Cohen

El mercado evoluciona, los medicamentos evolucionan, el paciente evoluciona… ¿El farmacéutico evoluciona? La pequeña y mediana farmacia debe competir con las grandes cadenas, que relegan al farmacéutico a un área de menor importancia en el canal. Por lo tanto, la mejor evolución se debe lograr puertas adentro, en la propia capacitación, a fin de ser un completo agente de salud, reconocido y valorado como tal.
El sistema de salud muchas veces no lo considera dentro de su esquema de atención primaria, por lo que, a consecuencia de esto, el mensaje no llega a la sociedad, que pocas veces lo reconoce como un profesional de la salud y sólo lo ve como un “bajador de cajitas de medicamentos”.
Como primer paso es fundamental entender qué función cumple el farmacéutico en la salud pública. Más allá de las leyes que regulan la actividad farmacéutica o de la actividad empresarial que envuelve a las farmacias, es necesario remarcar todo lo que tiene que ver con la vocación que hace al farmacéutico. “Es decir, que si bien los otros frentes son importantes y deben ser considerados en la actividad diaria, el primer eslabón debe centrarse en la formación de la vocación, con la clara conciencia de que somos agentes de la salud pública y no integrantes de una cadena de comercialización”, enfatiza el rabino Sergio Bergman, diputado nacional y farmacéutico de profesión.
El rabino señala que la polémica generada en torno a la comercialización de los medicamentos de venta libre, a través de la Ley 26.567, tiene en su tipificación un error de base: “los medicamentos nunca se venden, siempre se dispensan”.
Al respecto, indica que “si bien esto podría no parecer relevante a la hora de resolver los problemas de la farmacia, el uso de los términos correctos hace a la precisión de cuál es la jurisdicción en la que se tiene que dirimir. Porque si vendemos, estamos dentro de la jurisdicción comercial, en tanto que si dispensamos estamos en el área de la salud”.
Más allá de estas diferencias de concepto, hoy el farmacéutico tiene la responsabilidad de restablecer el eje de la profesión en el área de la salud, “ya que no podemos manejarnos exclusivamente con criterios comerciales”, agrega.
“Esto no significa ponerse en contra de las corporaciones y luchar contra los intereses económicos. Porque, a pesar de nuestro rol de agente sanitario, nosotros trabajamos de esto.
Pero hasta que no volvamos a la asociación lícita de nuestras organizaciones de referencia (Confederaciones, Cámaras y Colegios), no vamos a tener ni la fuerza ni la posibilidad de enfocar el eje, que es cómo volvemos a poner la salud de los ciudadanos por delante de esos intereses económicos. Para eso nos preparamos”, subraya Bergman.

Autoconvencimiento

La meta es que tanto el sistema de salud como el propio paciente cliente reconozcan al farmacéutico asistencial como un agente de salud. Para esto, es necesario realizar un trabajo integral, donde primero es el propio profesional quien tiene que estar convencido con esta premisa. “De esta manera, vamos a tener mayores probabilidades de poder llevar este mensaje a esos lugares donde las discusiones pasan meramente por intereses, principalmente económicos”, analiza el diputado nacional.
El farmacéutico debe tener conciencia de que no sólo se trata de ayudar a curar una enfermedad, sino también involucrarse activamente en la tarea de sanar a aquellos que no requieren pasar por el límite de la enfermedad, mediante la prevención y la información, lo cual permitirá al farmacéutico, en colaboración con otros agentes de salud, estar proactivos en cuidar el bien común de la sociedad. “Es ahí donde queda explícito que el medicamento no puede tener el lugar que ostenta hoy, con un arraigamiento de la automedicación irresponsable y de la saturación de información que convierte al paciente en un especialista”, advierte.
Como ejemplo más concreto, argumenta que el farmacéutico no debería asumir que hay medicamentos de venta libre de ningún tipo. Lo que se puede poner en discusión es en qué condiciones y bajo qué circunstancias existe la posibilidad de dispensar medicamentos sin prescripción médica.
“Migrar de un medicamento de venta libre al concepto de dispensar medicamentos sin prescripción médica es la manera de encontrar la reivindicación de nuestro rol”, sentencia.
La primera tarea es que el propio farmacéutico esté convencido de este concepto. Y para eso, es necesario incorporarlo desde la formación.
Al respecto, afirma que “la formación ética tiene que superar a la estética. Porque sobre esa ética es que el farmacéutico tiene un compromiso que no puede regularse sólo por la conveniencia del ejercicio y la profesión. Porque justamente esta profesión es una vocación consagrada a la salud”.
En tanto, subraya que un medicamento que no necesita prescripción médica no significa que tenga disponibilidad universal absoluta bajo las decisiones discrecionales de un consumidor. “Por eso –señala–, no puede simplificarse la función y el rol del dispensador. Esto es lo que lleva a un control de intereses. El hecho de dispensar un medicamento sin prescripción médica requiere de una capacitación, de criterio y de responsabilidad, que sigue siendo profesional”.
Consecuente con esta línea, remarca que los medicamentos no son un producto de “consumo”, por lo que los profesionales que dispensan no pueden sólo vender. “Para esto, se requiere volver a dignificar la profesión, lo cual se logra, principalmente, con la convicción de hacerlo”, completa.

Educador de la salud

Nadie será el vocero oficial ni habrá grupos que salgan a difundir con megáfonos sobre la importancia del farmacéutico en la sociedad. Es él mismo quien tiene la misión de educar e informar al ciudadano sobre el rol que ocupa como agente de salud. Para que eso suceda, además de la buena voluntad de todos, Bergman asegura que se necesita de la ley. “Esta ley tiene que ver con la salud pública y no bajo el catálogo de actividad comercial. Esto se resuelve con políticas de estado que vuelvan a considerar al farmacéutico como un agente de la salud pública”, indica.
El rol del farmacéutico reconocido en el barrio está hoy desdibujado. “Y hoy tenemos que volver a ponerlo en el lugar de agente de la salud pública”, enfatiza el rabino.
No obstante, ese reconocimiento no será completo si, aún hoy, muchos medicamentos no pasan por la farmacia, como ocurre principalmente con los oncológicos. La ley vigente tiene 50 años de antigüedad y necesitaría ser reformulada, a fin de que por la farmacia pasen todos los medicamentos, ya que el farmacéutico es el profesional más idóneo para su manipulación. “Debemos encontrar las instituciones de la profesión farmacéutica que tengan, primero, los debates internos, para que exista un consenso a la hora de presentar este proyecto –sostiene Bergman–. Hoy la farmacia argentina está dividida, lamentablemente. Por lo tanto, lo principal es que las instituciones farmacéuticas consensuen sus coincidencias, y sobre esa base poder cancelar sus diferencias”.

Desregulación problemática

Coincidente con la idea del rabino Bergman, la farmacéutica Laura Raccagni, docente en Cursos para el Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires asegura que la desregulación ocurrida en la década del ’90 desvalorizó el rol del profesional farmacéutico, al permitir que otros comercios puedan vender medicamentos de venta libre.
Las razones esgrimidas en esa época señalaban que la desregulación de la comercialización de medicamentos iba a generar un desarrollo en distintos aspectos, como por ejemplo afianzar y profundizar la libertad económica, asegurar una más justa y equitativa distribución del ingreso, abaratar los precios de venta al público, facilitar la libre instalación de farmacias, aumentar la competencia de mercado, promover la libre importación de medicamentos, reforzar los efectos favorables a los consumidores y la eliminación de barreras que impidan la libertad horaria, entre otros argumentos.
Todas estas consideraciones lograron que el paciente cliente deje de ver al farmacéutico como un profesional de la salud y lo considere sólo un comerciante, así como también, ante este escenario, se promueva la autoadministración irresponsable de medicamentos.
Desde la sanción de la ley que vuelve a colocar al medicamento en la farmacia, comenzó la tarea de devolver, además, la consideración del profesional farmacéutico y la revalorización de su rol en el sistema de salud.
Por tanto, es primordial educar al paciente cliente con el concepto de que la farmacia es un Centro de Salud, donde:

Se dispensan medicamentos con el aval de un profesional de la salud.
La labor asistencial del farmacéutico está orientada al paciente (y no al consumidor).
El paciente no “elige” estar enfermo, así como tampoco debe “elegir” si adquiere o no un medicamento como si fuera un producto más.
Entonces, para revalorizar el rol del farmacéutico es necesario:

Conocer la realidad y la fortaleza de la farmacia profesional y asistencial.
Fortalecer el trabajo y la profesionalidad del farmacéutico.
Dar respuesta a las necesidades de la sociedad en torno al paciente y a su medicación.
Potenciar su labor asistencial.
El farmacéutico, legal y éticamente, no tiene permitido promover la venta de medicamento. “Debe dispensarlos sólo en caso de una necesidad del paciente, mediando una prescripción, mientras que si se trata de una patología menor, debe utilizar su criterio profesional (antes que el comercial) para dispensar un medicamento de venta libre”, indica Raccagni.
En tanto, enfatiza que es necesario revalorizar y defender el modelo de farmacia profesional, el cual tiene al frente a un profesional de la salud especializado en el uso correcto del medicamento, donde se busca brindar un servicio de calidad al paciente, favoreciendo la accesibilidad a los medicamentos y productos para la salud.
El farmacéutico tiene un rol esencial para contribuir a la obtención de resultados en salud, teniendo como centro de acción a la persona y no al medicamento, incorporándose al equipo de salud, pudiendo así cumplir con el objetivo de servir a la sociedad, logrando también su reconocimiento y recuperando la imagen que muchas veces ha sido distorsionada.

Servicios Farmacéuticos

En 2009 surge lo que hoy se conoce como Servicios Farmacéuticos. Esto es el conjunto de acciones en el sistema de salud que buscan garantizar la atención integral, integrada y continua de las necesidades y problemas de la salud de la población, tanto individual como colectiva, teniendo al medicamento como uno de los elementos esenciales, contribuyendo a su acceso equitativo y su uso racional. Estas acciones, desarrolladas por el farmacéutico o bajo su coordinación (incorporado a un equipo de salud y con la participación comunitaria), tienen como objetivo la obtención de resultados concretos en salud con vista a la mejoría en la calidad de vida de la población.
Estos servicios son los que a diario se hacen en la farmacia: adquisición de medicamentos, custodia, conservación, dispensación, elaboración de fórmulas magistrales (BPPF), recolección de medicamentos vencidos, colaboración con el sistema de farmacovigilancia, programas de promoción y protección de la salud, prevención de la enfermedad, educación sanitaria y toda actividad que tenga que ver con colaborar con la salud de la población.
La función de estos servicios farmacéuticos es:

Manejo del medicamento.
Rol relacionado con las políticas públicas.
Rol relacionado con la organización y gestión.
Rol en la relación con el paciente.
Rol en la familia y la comunidad.
Rol relacionado a la gestión del conocimiento.
En tanto, los objetivos son:

Eliminación de las dificultades de acceso.
Incorporación de los Servicios Farmacéuticos (SF) como componente de las políticas farmacéuticas nacionales.
Promoción de SF basados en el individuo la familia y la comunidad.
Gestión con atención integral e integrada, comprometida con el logro de resultados en salud.
Formación de recursos humanos para los SF basados en la APS.

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